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Marco se emocionó por la invitación, y limpiándose las
lágrimas, le sonrío y le comentó con aparente inocencia.
"Seguro"
Lo que no notó fue la mirada de su profesor que se dirigía a
su entrepierna y que la sonrisa que le devolvió no era tan inocente o más bien,
ingenua, como la de Marco.
El muchacho estaba muy nervioso, la cita era a las 8 de la
noche, con la dirección en la mano, y pidiéndole permiso a sus padres de ir a la
casa de un amigo a ayudarle con su tarea se dirigió hacia el depa de Miguel
Ángel.
Ese día se había bañado y peinado lo mejor que pudo, así como
se puso unos ajustados calzones rojos que marcaban su trasero y su paquete, así
como unos jeans azul marino y una playera de manga corta.
Llego 15 minutos antes, tocó el timbre y al instante abre el
hombre más guapo que jamás haya visto.
Vestía unos pantalones cortos y una camisa sin mangas que
marcaban sus brazos fuertes y velludos.