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-oh...mm,...me voy a...aah...aahhh....ajjj...
-Estupendo, Calm, lo has hecho muy bien, espera un poco,... sigue ... relájate ...
Calm gemía y respiraba muy intensamente, su semen salió despedido en una acaudalada eyaculación que duró bastante.
Calm sentía una mezcla de vergüenza y placer, notaba como el doctor seguía apretándolo de su delgado y joven cuello. El mozo, agotado, soltó su polla y el doctor se la agarró y siguió pajeándolo hasta no dejar ni gota, mientras su ayudante iba recogiendo el semen con una bayeta mientras enjuagaba con agua el cuerpo de Calm.