|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||
|
ROMPIENDO MOLDES EL LIMPIA PISCINAS 3 ¿Qué cojones está haciendo su padre en casa, cuando Cody le suponía en mitad de una reunión importantísima? Charly ha vuelto a enfundarse las bermudas rojas; tal vez ha tardado un segundo y medio en hacerlo, lo mismo que tarda en atrapar su bañador floreado y la camiseta de tirantes que llevaba al llegar. -¡Un momento, papá...! -el limpiapiscinas ha desaparecido de su vista tras la puerta del cuarto de baño; Cody amontona las láminas del cómic y las empuja bajo su cama, para luego abrir la puerta-. Perdóname, papá, te juro que te lo puedo expli... El propio chaval se interrumpe a sí mismo en cuanto se percata de la situación que se muestra ante él. Su padre no está enfadado, al menos no lo está tanto como cabría imaginar. Y tampoco está solo. Al final del pasillo, con cara de circunstancias, se encuentra Brad Chase, el actor protagonista de "Los Nuevos Jóvenes Rebeldes". El joven Foster ya tuvo ocasión de conocerle un año atrás, en la première del estreno de la serie. Entonces le pareció un capullo pedante con ínfulas de estrella. -¿Por qué no estás en clase, hijo? -la voz autoritaria de Mike Foster ha desaparecido por completo, aunque al chaval casi le asusta más ese tono condescendiente de su padre, que augura tormenta. -No me encontraba bien -es su torpe excusa-. No puedo creer que te hayan molestado para contártelo. -No querrías que llamaran a tu madre, que está ahora dando las noticias en directo para todo el país... -Lo sé, y de verdad lo siento, papá. Si lo hubiera sabido... -¿Por qué estabas encerrado? -el hombre mira el picaporte, echando a la vez un rápido vistazo al interior de la habitación; Cody se vuelve a fijar en el rubio treintañero que les observa con discrección y en la distancia. -Estaba dibujando. Creí que tenías una reunión importante. -A eso hemos venido. Conoces a Brad Chase, ¿verdad? -de repente parece que al hombre ha dejado de importarle la ausencia del chico en la escuela elitista por la que tantos dólares paga cada mes. -Nos vimos una vez, si no recuerdo mal -Cody eleva las cejas como respuesta al tímido y similar saludo del actor. -Permíteme -Mike entra en la habitación, ajustando la puerta tras de sí-. Creo que ya te lo comenté ayer, que estamos renegociando el contrato de los chicos para la segunda temporada de la serie. -Sí, algo de eso dijiste en la cena -Cody no entiende el motivo de tanto secretismo, y de tanto pasotismo por lo que él pensaba que para su padre sería una falta grave. -Bueno, hijo, y tú ya sabes cómo son estos niñatos de Hollywood, que empiezan a ser conocidos y se creen los reyes del mundillo... ¿Qué te voy a contar a ti, que les odias a todos? -Sí, la verdad es que sí. Pero oye, papá, no es que tu trabajo no me interese, pero creo que deberías volver con tu invitado -al estar su polla de nuevo en stand by, el chaval empieza a notar ciertas ganas de mear. -Lo sé, pero tengo un pequeño problema, y quisiera saber si puedo contar con tu ayuda. -¿De qué se trata? -la curiosidad empieza a hacer mella en Cody-. ¿No será una de tus movidas? Creo que me dijiste que se habían acabado para siempre... -Esta vez es diferente, ¿no te parece? -Vale, papá, espera aquí un minuto, por favor, que me estoy meando. Cody le da la espalda a Mike Foster y se encamina hacia su baño particular. Charly está oculto en un rincón, con los ojos sorprendidos. "¿Qué está pasando?", susurra el joven latino. Al chaval le cuesta (esta vez sí) encontrar las palabras adecuadas. "Verás, Charly, tengo que decirte que no he sido demasiado sincero con algunas cosas que te he dicho", todo son palabras susurradas. "¿A qué te refieres?". -Bueno, ahora vas a ver a un Cody Foster diferente, y es importante que entiendas que yo soy éste que ves aquí, no el que va a salir ahí fuera. -Creo que no te entiendo... -No te preocupes, que enseguida lo entenderás -Cody le besa en los labios, tira de la cadena pese a no haber meado y sale del cuarto de baño-. Está bien, papá, ¿qué quieres que haga por ti? -Gracias, chaval, te voy a contar cómo ha sucedido todo: el caso es que estábamos en la agencia, tratando de llegar a un acuerdo con los actores, y Brad era el que más pegas ponía a su contrato. Es evidente que sin él no puede haber serie. Pero entonces me han llamado de Eton para informarme de tu falta de asistencia. No me digas cómo, pero el caso es que este chico se ha enterado del motivo de la llamada, y se me ha acercado a solas para preguntarme si tenía más de un hijo. Lo sé, es absurdo. Yo tampoco entendía nada. Le he dicho que os tenía a Kim y a ti, y entonces ha insistido en saber si el único chico eras tú, y si eras el mismo que acudió el año pasado a la première de la serie. Puedes suponer que me he quedado a cuadros, pero eso no es lo peor. -Papá, creo que no entiendo nada -lo dice con rotundidad, pero Cody empieza a entender más de lo que aparenta; y está alucinando-. ¿Me estás diciendo lo que creo que me estás diciendo? -Sólo quiere conocerte. -¿El mismo Brad Chase al que adoran las chicas de medio mundo? -el joven Foster sonríe, casi satisfecho-. Joder, ¿estás hablando en serio? -Bueno, Cody, ¿qué querías que hiciera? Le dije que no había problema, que tú eras un fan suyo, no sé, un montón de tonterías para salir del apuro. -Y para que firme el puto contrato, supongo. -Hazme ese favor, Cody, y te juro que no tendré en cuenta lo de tu ausencia en la escuela, ni se lo diré a tu madre. Además, no sé qué es lo que quiere realmente. -¿En serio que no lo sabes? -los ojos de Cody se clavan con dureza en los de Mike-. Papá, yo creo que lo sabes perfectamente. -Vale, sí, tal vez... ¡Pero joder, es Brad Chase! Millones de personas le adoran, pagarían por cinco minutos a solas con él. -¿Y? ¡Yo no le adoro, papá! Es más, me repatean todos los tíos como él. -Mira, Cody, ya te he dicho que sólo era un favor, que no estás obligado a nada. Tú verás lo que quieres hacer, pero que sepas que esto no incumple la promesa que te hice de no volver a involucrarte en movidas como esta. Yo no habría accedido a algo así con cualquiera. Y además, creí que tampoco te iba a importar tanto. Al fin y al cabo te gustan los tíos, ¿no? -Así que el favor me lo estás haciendo tú. ¿Es eso lo que intentas decirme, que como soy marica tengo que perder el culo por un tío como ese, y agradecerte que me lo traigas a mi habitación? -Pues sí, ¿por qué no? De repente, al oír esa aseveración tan rotunda como inmoral de labios de su padre, Cody empieza a darse cuenta de que está pasando por alto varias cosas: la presencia de Charly en su cuarto de baño, la posibilidad de librarse de un castigo, y la presencia que sigue aguardando en el pasillo de esa segunda planta de la mansión de los Foster. Es Brad Chase, ídolo de quinceañeras, rubio, delgado, atractivo, estrella de la televisión, millonario... -¿Y de verdad no te importa lo que vaya a hacer con él? -Sinceramente, no espero que me lo cuentes. Pero te deberé un favor inmenso, hijo, y sabes que eso va a ser bueno para ti. -¿Aunque sepas que probablemente acabemos follando aquí dentro? -No me jodas, Cody... Te he dicho que no me importan los detalles. -Sólo que el rubiales firme el contrato, sí, eso me ha quedado claro. Me ha quedado muy claro que yo soy parte del pago. -No lo veas así, hijo, que parece... No sé... -Que me estás intentando chulear como siempre, papá, eso es lo que parece, y es lo que es. Pero mira, te voy a decir una cosa. ¡Charly! -de repente, Cody mira hacia la puerta de su cuarto de baño-. Charly, puedes salir, si quieres. -Pero qué cojones... -Sshh, no digas nada, papá -ambos se giran hacia el lavabo, y por allí aparece la cara medio sonriente, medio intimidada del limpiapiscinas; el joven latino se presenta como si no quisiera causar problemas, les mira a ambos con la cabeza gacha, esperando que en cualquier momento le caiga una buena reprimenda-. Conoces al limpiapiscinas, ¿verdad? ¿Dónde están las bermudas rojas? Charly señala el interior del cuarto de baño y el chaval le pide que traiga el bañador. "Pero si ese chico no se llama...", empieza a decir el hombre, pero se interrumpe a sí mismo. Los ojos de Mike Foster se abren exageradamente al darse cuenta de que aquel empleado de la casa tiene en sus manos la reliquia que conserva desde hace años. Incluso pasa a un segundo plano el hecho de que aquel tipo estaba encerrado en la habitación con su hijo adolescente. Ni siquiera se pregunta los motivos, porque su mente está concentrada en lo que pueda pasar con el recuerdo de "Los Vigilantes de la Playa" que aquel tipo lleva en las manos. -Se lo he prestado porque me daba morbo enrollarme con él vistiendo únicamente esas bermudas. ¿Qué te parece? ¿También estás dispuesto a perdonarme eso, con tal de que tu estrellita firme el contrato? -Creo que no has debido hacerlo, Cody -el hombre trata de mantener su buen talante, por la cuenta que le trae-. Pero vamos, tampoco es algo tan grave. Al fin y al cabo no es más que una prenda de ropa. -¿Ah, sí? ¿Entonces estarías dispuesto a regalársela a Charly a cambio de que yo convenza al tío ese para que firme el jodido contrato? -¿Y quién es Charly? -pregunta Mike, mirando al limpiapiscinas, luego casi sonriendo-. ¿Es que hay alguien más escondido en el baño? ¿Acaso te he pillado en mitad de una orgía? -Aún no, porque faltaba tu aportación -Cody devuelve el sarcasmo con más sarcasmo, que de eso anda él sobrado-. ¿Qué me dices? Las bermudas, a cambio de que Brad Chase firme lo que tú le digas. -Supongo que no me queda otra que aceptar. Mira con recelo al limpiapiscinas, porque sabe que el precio para que "Los Nuevos Jóvenes Rebeldes" siga generando beneficios durante muchas temporadas más, pasa por ceder al chantaje de su hijo. Y además, va a tener que morderse la lengua el resto de su vida, antes de atreverse a juzgar cualquier comportamiento de Cody. -Solos tú y él -matiza Mike, tras unos segundos de reflexión-. No quiero que Brad se eche para atrás porque haya otro tío en la habitación. -Él se queda -Cody mira a Charly, que permanece mudo y alucinado-. Si a ese actorcillo le gusto tanto como dices, acabará haciendo lo que yo le diga. -Está bien. Voy a salir a decirle que tiene quince minutos. Luego tendrá que decidirse a firmar, o largarse a tomar por culo. ¿Te bastará con quince minutos? -Me bastará con uno, papá -la modestia le resbala en ese instante por la espalda, junto con algo de sudor-. Dile a ese tipo que entre. -¿Estás seguro? -Venga, no me marees más, por favor -Mike acaba aceptando y abandona la habitación; Cody se gira hacia el portorriqueño-. Siento toda esta movida, Charly, yo no sabía que... -¿Estás de broma? -los ojos del limpiapiscinas se abren de un modo desmesurado, como salidos de un tipo de cómic muy diferente a los que el joven Foster acostumbra a crear-. ¡Es Brad Chase, tío! Estoy flipando con lo que he oído, y espero que me puedas explicar algún día de qué va todo esto, pero acabas de conseguirme las bermudas de "Los Vigilantes", y la posibilidad de estar cerca de una estrella de Hollywood. ¿Qué más puedo pedir? A Cody esas palabras le rebotan en el cerebro como una pelota de bolos del 16, haciendo que el mito se convierta en una lamentable realidad. Eso no quiere decir que ya no tenga ganas de follar con Charly, esas no se pasarán así como así, pero sí se acaba de dar cuenta de que la obsesión ha pasado de largo. Una vez más, ha conseguido vencer al poder del muso. Podrá acabar su cómic, lo hará de la manera más sucia posible, rebajando al socorrista y convirtiéndolo poco menos que en una perra arrastrada, y será Kenny quien al final se convierta en el amo y señor de la situación. Como siempre. -Hola -la puerta de la habitación se abre después de que el chico haya dado su consentimiento, y el joven actor alarga una mano hacia él-. Soy Brad Chase. -Y yo soy Cody, la puta que Mike Foster ha contratado esta mañana para ti... -¿Cómo? -el rubio parpadea de un modo compulsivo ante aquella frase tan inesperada; luego mira hacia el imponente chico latino, y por un instante incluso se plantea abandonar la habitación. -Vamos a ir al grano, por favor, y dejémonos de cortesías. Yo soy Cody y él es Charly. Estábamos a punto de ponernos a follar cuando habéis llegado. Ya me ha dicho mi padre lo que quieres a cambio de firmar el contrato que con tanto cariño ha preparado para ti, y te aseguro que vas a poder hacer conmigo lo que quieras. Pero no quiero que de aquí a quince minutos tengas que irte a echar una firmita. Si no te importa (y si te importa me da igual), firma primero y luego vuelve aquí. -¿Y cómo sé que no vas a pasar después de mí? -el tipo olvida la cordialidad con la que ha entrado en el cuarto, pues ya no tiene sentido fingir lo que no es. -¿Dónde coño has dejado tu ego, rubiales? -le reta el chaval-. ¿Crees que dejaría pasar la oportunidad de follarme el culito por el que tantos maricas suspiran? ¿Quién no querría comerse la pollita del momento, aquella que casi todas las adolescentes del mundo desearían tener dentro? -¿Y qué pasa con él? -a Brad Chase se le infla el ego como un balón de helio, pero mira a Charly, aún algo reticente con su presencia. -¿Él? Él va a ser un "actor invitado". ¿Te supone algún problema? El actor se los mira a los dos, no del todo convencido. Cody decide actuar sin previo aviso, se acerca al rubio y le empuja contra la puerta. "¿Dónde has perdido tus cojones, colega?", le pregunta de un modo despectivo, mientras planta la mano bien abierta sobre la entrepierna vaquera del otro. "Si los tienes aquí, y quieres que mi boquita adolescente los deje secos, más te vale que pierdas el culo por firmar, y que vuelvas antes de que me harte de tus tonterías". Brad Chase suspira con fuerza, notando la presión de esa mano contra su rabo adormilado. "Ahora vuelvo", susurra, con los dedos buscando el pomo a su espalda. Ni siquiera cierra la puerta del todo al salir. -Veo que esto te ha puesto muy contento, Charly... -la voz de Cody contiene cierto reproche mal disimulado-. No sabía que fueras tan maricón. -Mira quién fue a hablar... El chiquillo que se las da de virginal y enamoradizo. Me he llegado a tragar ese cuento de que yo era el amor de tu vida. -Y estabas dispuesto a aprovecharlo. -¿Por qué no? Uno no tiene la posibilidad de follarse a un chaval de tu edad todos los días. -Eso lo dices porque no te has criado en este mundillo... -Cody camina hasta Charly y se coloca pegadito a él-. Ahora formamos un equipo, colega. Quiero que te metas en el cuarto de baño y te pongas las bermudas rojas. No salgas hasta que yo no te haga una señal, ¿estamos? -Tú mandas, "Kenny" -Charly sonríe y le guiña un ojo con el mismo poder de seducción que tenía antes de caer del pedestal en el que Cody le ha tenido tres meses. La puerta de la habitación se vuelve a abrir de par en par, y por ella aparecen Mike Foster y Brad Chase. El padre de Cody es un hombre de unos cincuenta años con un atractivo bastante bien conservado. El actor que interpreta a un chico de veintidós años en la serie, debe tener treinta y pocos en realidad. Su pelo rubio es tan artificial como casi todo lo que se intuye de él a simple vista. ¿Cuántas partes de su cuerpo habrá estirado un cirujano para poder aparentar que sigue estando en la universidad? -Por nuestra parte está todo arreglado -informa el señor Foster. -¿No te vas a quedar a hacernos compañía, papá? -el chaval se fija en la expresión de perplejidad del rubio ante lo que acaba de insinuar, y por eso aclara-: Sólo bromeaba, Brad. Mi padre es un hombre demasiado ocupado para perder su tiempo en fiestecitas privadas. Él ya no hace esas cosas, ¿verdad, papi? -No seas imbécil, Cody -Mike mira a Chase con una sonrisa cómplice, pero su hijo le toma del brazo, y el señor Foster acaba marchándose. Cuando al fin se quedan a solas, Cody se gira hacia su invitado y le hace gracia pensar los motivos que le han llevado a verse en aquella situación tan inesperada como morbosa. Hace tiempo que no se veía haciéndole "favores" de ese tipo a su padre, y desde luego nunca con alguien como Brad Chase. Aunque sea un figurín de porcelana, completamente prefabricado, no cabe duda de que es alguien sumamente atractivo. -Bueno, Brad, ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Quieres que nos tomemos una cerveza y nos conozcamos mejor, o prefieres que nos quitemos la ropa directamente? -¿Dónde está el otro chico? -¿Charly? Está en el lavabo, esperando a que le necesitemos. -¿Por qué no le dices que salga? -Vaya, qué decepción... -suspira Cody-. Creí que habías venido sólo para "conocerme". Creo que voy a sentirme muy celoso si ahora me dices que prefieres a ese chulopiscinas antes que a mí. -Me gustaría que te pusieras el uniforme de tu escuela -le pide Brad tímidamente, observando a su alrededor-. Eso me resultaría excitante. Cody se acerca a su cama y recoge de allí la americana con el logo de Eton. Se mete la camisa dentro del pantalón, se anuda la corbata y se coloca los calcetines y los zapatos. Todo bajo la atenta mirada de Brad Chase, que no deja de observarle con cierto deseo. "¿Podrías ponerte también la mochila?", pregunta el rubio con los ojos encendidos. El joven Foster saca de ella unas cuantas cosas, para aligerar el peso. Lleva mucho sin hacer el papel de colegial para nadie, y le encanta que eso sea lo que quiere aquel tipo. Se le ve demasiado introvertido y pusilánime, como pidiendo perdón por existir, y por experiencia sabe Cody que esos son los que más bestias se vuelven a la hora de la verdad. Se cuelga la mochila al hombro y mira a Brad con expresión de seguridad, pero con la picardía del adolescente que simula ser: "¡Listo! ¿Qué más deseas?", le pregunta. "Quiero que le digas al latino que salga", pero no hace falta que Cody intervenga, pues Charly enseguida aparece tras la puerta del baño. -¿Yo voy bien así para participar en tu fantasía? -le pregunta el imponente moreno, a quien parece que los músculos le brillen ahora por las ligeras gotas de sudor que lo envuelven. -Estás perfecto. -¿Y ahora qué? -plantea Cody-. ¿Nos vamos de excursión? -No es eso lo que tenía planeado. Mi idea, en realidad, es que entres en la habitación como si vinieras de la escuela, y que te encuentres a dos desconocidos con intención de violarte. Él y yo. Estaremos escondidos donde menos lo esperes, y me gustaría que la escena fuera lo más realista posible. -¿Estás hablando en serio? -se sorprende Charly. -Creo que habla muy en serio -se adelanta Cody-. ¿Te supone algún problema, colega? No estás obligado a participar, si no estás convencido de querer. -Joder, Foster, acaba de decir que te quiere violar... -Charly habla ahora como si el rubio no estuviera delante. -En realidad ha dicho que quiere que me violeis los dos. Tú y él... -Ya lo he oído, ¿pero tú estás de acuerdo? -Ha firmado un contrato, ¿no? -es la resignada respuesta de Cody. -¿Y de verdad no te importa que yo participe en esto? -La señal será KENNY -Cody avanza un par de pasos y se coloca frente a Charly-. Mientras yo no diga esa palabra, podeis hacer conmigo lo que querais... El rubio Brad Chase sonríe satisfecho, el limpiapiscinas suspira sin tenerlas todas consigo y Cody les guiña un ojo a ambos, les dice que entrará de nuevo en la habitación dentro de cinco minutos. Como si fueran a jugar al escondite.
Continuará... |
|